Asexualidad: algunas aclaraciones

A raíz de la publicación de un artículo sobre asexualidad el 13 de junio en Noticias Gipuzkoa quería aprovechar para hacer algunas reflexiones sobre esta orientación sexual. Destacar algunas de las confusiones más frecuentes y aportar a que se eliminen prejuicios sobre el colectivo.

Asexual es aquella persona que no siente atracción sexual, no tiene interés por implicarse en intimidad sexual con otra persona que es diferente a no tener comportamiento sexual. Se puede ser asexual y tener conductas eróticas.

El escrito hace una introducción correcta al hablar de los asexuales como aquellos que no sienten deseo por nadie. A continuación presenta las declaraciones de tres profesionales de la sexología. Aunque en algunos casos se diferencian las situaciones en que se habla de bajo deseo sexual como un problema y se distingue de la asexualidad, al presentarlo en el marco de un artículo sobre asexualidad puede inducir a pensar que existe una relación.

La asexualidad en sí misma no se vive como un problema ni es una fuente de malestar. Aparte quedan las implicaciones indirectas de sentirse incomprendido, negado, alienado en una sociedad tan sexualizada. O pensar que uno está enfermo antes de identificarse como asexual y comprender que hay situaciones en las que la falta de atracción sexual se puede vivir sin angustias. Porque la diversidad existe y hay muchas formas de ser.

A partir de la quinta edición del DSM ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, año 2013) se incluyen modificaciones en los criterios de diagnóstico de trastornos relacionados con el deseo sexual y se añade la excepción de que si la persona se autoidentifica como asexual entonces no se debe aplicar el diagnóstico.

Ahora bien, no todos los asexuales a día de hoy son conscientes de su condición por desconocimiento. Es entonces labor del profesional descartar que la persona sea asexual, aunque de primeras no se identifique, antes de proseguir con un tratamiento.

También aclarar que la asexualidad no parte de un rechazo al sexo ni como una forma de reivindicar la gran presencia del sexo en medios o la publicidad. No es una tendencia como se pone en la entradilla del artículo. A veces se habla de que la asexualidad es un movimiento y ciertamente lo es. Pero como consecuencia, no como causa. Parte de una vivencia personal compartida por personas hasta el punto de emerger una identidad colectiva.

Desde ahí surge la necesidad de transmitir un mensaje, dar a conocer la asexualidad como orientación. Para que otros puedan identificarse y encontrar sentido a una experiencia de vida que hasta el momento tal vez tenía lagunas que no conseguía encajar. Pedir el respeto y la tolerancia, evitar prejuicios. Mostrar que la falta de atracción sexual no siempre es un problema a tratar y que hay quienes lo viven sin mayores implicaciones.

Los asexuales no padecemos, no tenemos carencias, no echamos nada en falta. Los perros son capaces de oír los ultrasonidos, ¿como especie humana “carecemos” de la audición en esa frecuencia? Es una capacidad que no presentamos, pero eso no tiene mayores consecuencias en nuestra vida, no lo echamos de menos. Es algo que de origen no está. El tema de la atracción sexual en asexuales es algo semejante.

Por otro lado desvincular la asexualidad de los cambios en el impulso sexual que una persona puede experimentar a lo largo de su vida. Se puede pasar por temporadas, efectos secundarios de medicamentos, cambios hormonales como la menopausia. Y cuando ello supone un grave malestar acudir a un profesional de la salud. Sin embargo, hay que distinguir que aunque alguien experimente un descenso del impulso sexual, ello no conlleva que deje de ser más heterosexual, homosexual, bisexual o la orientación que sea.

Asimismo, la asexualidad no es ninguna clase de “conversión” progresiva. «Este descenso a los infiernos sentimentales provoca que ya “no exista la parte íntima entre ellos y no la puedan volver a desarrollar”. Se han convertido en dos personas que comparten piso, en asexuales».

Si una relación de pareja en el plano sexual se enfría no quiere decir que que esté habiendo un proceso de “asexualización”. Aquí hay que distinguir entre comportamiento y atracción. Incluso aunque la atracción por una persona vaya disminuyendo no implica un cambio de orientación sexual. Que una chica deje de sentir atracción sexual por otra chica en concreto no hace que esté dejando de ser lesbiana.

Por otro lado, la asexualidad no tiene que ver con las dificultades sociales. “Esta profesional manifiesta que existe un segundo perfil de asexual, que no consigue tener relaciones de ningún tipo con otras personas del sexo contrario”. Hay asexuales introvertidos, extrovertidos, con todo tipo de personalidades.

Asimismo llamar la atención sobre que las dificultades sociales pueden darse con cualquier género o sexo y que por ejemplo una persona homosexual puede tener más reparos en relacionarse con personas de su mismo sexo. Y que por extensión los problemas se pueden dar en cualquier tipo de pareja sea cual sea el sexo o género de sus componentes. A veces sin querer se cae en el prejuicio de que son sólo las parejas heterosexuales las que tienen problemas.

“Especifica que hay un tercer grupo de asexuales, que renuncian a los placeres de la carne por sus creencias religiosas”. Incorrecto, la asexualidad no tiene que ver ni con el celibato ni la castidad. No hay negación ni represión del impulso sexual. En cuanto a cuestiones religiosas, la comunidad asexual se considera aconfesional independientemente de las creencias de cada persona a título individual.

Creemos que es importante informarse bien sobre asexualidad antes de pronunciarse sobre afirmaciones o elaborar discursos en torno a esta orientación sexual. Para hablar con conocimiento y sobre todo para no caer en prejuicios ni discriminaciones. Una página de referencia en castellano es la Asexualpedia con contenidos sobre asexualidad: definiciones, conceptos, enlaces a estudios, información para padres, parejas y más.

La educación y la formación son imprescindibles para el respeto y la inclusión de las minorías. Cuanto más uno sabe de ellas y mejor comprende su realidad tanto más fácil es poner en práctica la empatía y aceptar al diferente.

Marta Torca

Marta Torca

Bióloga, haciendo la tesis doctoral. Miembro de la Liga LGTB y de ACEs (Asexual Community España).

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