La transmisoginia institucional no responde ante el desabastecimiento hormonal

El acceso a tratamiento hormonal para las personas trans es un derecho inalienable, puesto que para muchas constituye una parte esencial de su bienestar y salud física y mental. Sin embargo, la cisnormatividad propia del sistema en el que vivimos es ubicua y se mantiene por la industria farmacéutica y las instituciones médicas, esta vez manifestándose mediante el desabastecimiento de tratamiento hormonal.

Este desabastecimiento ha afectado tanto a personas trans en tratamiento con testosterona como con estrógeno, aunque ha sido confirmado que Testex (inyección subcutánea de testosterona utilizada generalmente por las personas transmasculinas en TRH) volverá a estar disponible en enero de 2017, además de existir alternativas de testosterona como gel. Consideramos imperativo señalar que la cisnormatividad anteriormente mencionada está dirigida con particular violencia hacia las mujeres trans y personas transfemeninas.

En 2008 fue retirado el estradiol inyectable en el estado español, renegando a las mujeres trans al uso de las hormonas en forma de pastillas de consumo diario, específicamente Meriestra. Desde septiembre de este año ha sido suspendida totalmente su venta, con consecuencias altamente peligrosas para las mujeres dependientes de ella.

Queremos dar voz a este testimonio de una mujer trans de Bilbao sobre la situación que están atravesando tanto ella como muchas otras personas del colectivo con este desabastecimiento:

Hace 15 días cuando fui a la farmacia a por Meriestra como suelo hacer todos los meses, la farmacéutica me dijo que el medicamento se encontraba suspendido temporalmente. Me informé y vi que muchísimas chicas trans de diferentes partes de España tenían el mismo problema. La única salida que tenía era llamar a mi hospital y preguntar por una solución. Así lo hice y hablé con una enfermera de endocrinología a la cual le dije que sólo me quedaban pastillas para una semana y que era algo bastante urgente el que me llamara mi médico para darme una receta de medicamento equivalente a Meriestra. La enfermera me dijo que estuviese tranquila y que ella me ponía en una lista para que mi endocrino me llamase. Cuatro días después seguí sin recibir ninguna llamada así que volví a llamar diciendo que era muy importante conseguir una receta urgentemente porque cada vez me quedaban menos pastillas, y me dijeron otra vez que me llamaría mi endocrino para darme una solución. Mañana se me acaba Meriestra y no he recibido ninguna llamada, estoy indignada y dolida porque al igual que cualquier persona que se está sometiendo a un tratamiento médico, las personas trans no debemos dejar de tomar la medicación así por así. Me parece una vergüenza cómo se está llevando esta situación ya que según he podido leer, al no haber un medicamento específico para personas transexuales cada endocrino está recetando lo que le parece y es un auténtico cachondeo.

Con testimonios como éste, además del conocimiento de que no existen sustitutos en formato de pastillas que tengan el mismo principio activo que la Meriestra ofrecidos por la seguridad social, es evidente que nos encontramos ante una crisis intolerable. El Climen, medicamento recetado en la mayoría de los casos como sustituto de la Meriestra, triplica en precio a su predecesora, por lo que una chica sin acceso a la seguridad social en esta situación llega a gastarse más de 60 euros al mes en un tratamiento esencial.

Las personas transfemeninas son el colectivo en situación más vulnerable, no sólo por la violencia física y sexual que viven en su día a día sino por la violencia médica y económica de las instituciones farmacopolíticas. La transmisoginia es un fenómeno insidioso del que todes somos partícipes y ahora más que nunca es el momento de reconocerla como una realidad política con consecuencias desgarradoras y luchar por desmantelarla en lo personal y en lo institucional. Con la salud e integridad no se juega, y no descansaremos en nuestra lucha hasta que este desabastecimiento vergonzoso que nos amenaza a nosotras y nuestras hermanas tenga solución.

 

Redacción por Søfren Hounsell

One comment

  • Izaro Antxia

    Una vez más, las farmacéuticas ganan, hacen negocio a través de las personas y, otra vez más, nos encontramos totalmente indefensas ante ello. Nadie sabe nada, nadie puede hacer nada pero las personas trans, hoy, nos enfrentamos a una cuesta más de este puerto que no acaba nunca.

    Las primeras rampas comienzan cuando te quieren mandar a salud mental cómo acceso a la unidad de género, una vez superado ese repecho, te llega el que probablemente sea el peor de todos, lo más duro, el famoso examen psiquiátrico en el que todo lo que somos se pone en duda, aunque cuesta, y nos deja bastante tocad@s a menudo, lo superamos y entonces llega el pequeño descansillo que es el inicio de la hormonacion, lo que no sabemos es que “la organización” es capaz de cambiarte el recorrido en carrera y, de repente, te lleva por otra cuesta que te acaba por romper más las piernas.

    El caso es que siempre estamos igual y nunca hay soluciones pero tenemos que seguir en la lucha porque sin pelea no hay victoria.

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